Comportamientos aprendidos por los padres y transmitidos a los hijos. Transgeneracional (3)

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A continuación voy a extrapolar el experimento de los ratones y transgeneracional hacia los comportamientos humanos.

En el ejemplo que presento en este artículo, me ciño a un caso simple de comportamiento transgeneracional.

EL CASO DE IVAN.


Ivan era el director de una empresa grande relacionada con el cuidado de personas. Llevaba una temporada trabajando duro y estaba pensando en tomar unos días de descanso con su familia.

Los días fríos y duros del invierno habían concluido, y la primavera estaba comenzando a manifestarse con su calor y vitalidad característica.

Unos amigos le sugirieron que fuese con su familia al valle de Asagohan en Sukiyaki. Era un valle precioso, con bosques, calveros esmeralda y un precioso río. Y por si eso fuese poco, en primavera la magia tocaba las riberas del río.

Uno de los amigos le enseñó una foto del valle.

valle

Ivan confiaba en sus amigos, así que sin más preguntas ni indagaciones, le habló de la propuesta a su mujer, Yumiko.

nihonjinonna

A ella le encantó la idea,  y comenzaron a organizar el viaje. Cuando todo estuvo listo, subieron al coche y se dirigieron al valle.

coche

Una vez allí, estacionaron el coche en la entrada del valle y fueron todos caminando hacia el interior.

familia-bosque

Finalmente llegaron a un calvero del bosque que les encantó.

calvero-bosque

Tras acomodar los pertrechos de la excursión, comenzaron a jugar.

juego-campo

Después de una intensa mañana de juegos y exploración del bosque, vino la hora del picnic.

picnic-familia

Tras la comida, Ivan se sentía contento y cansado.

Contento

Así, decidió tomarse una pequeña siesta campestre.

siesta

Al cabo de un rato, se despertó con sensación de frío, un ligero dolor de estómago, cierto malestar difuso y un grado de enfado.

Enfado
Se percató que se había levantado una cierta brisa.

brisa

Pensó que con lo que había sudado por la mañana, la comida, ponerse a dormir a pierna suelta, y el viento, había cogido frío. Y le vinieron las palabras de su madre: “Cuando duermas en el campo, ponte una rebeca para no coger frío”.

rebeca-roja

Como no se encontraba bien, regresó al coche, y continuó la siesta al amparo del viento.

siesta-coche

Después de un buen rato, se despertó contento y con energías nuevas.

Contento

Salió del coche y se dio cuenta que el aire se había calmado por completo.

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Y volvió al interior de ese valle tan maravilloso.

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En cuanto llegase al lugar donde se hallaba su familia, se irían a ver el río del valle, y así poder experimentar la “magia que tocaba las riberas del río”, que sus amigos le habían comentado. Por el camino iba imaginándose cómo sería ese lugar tan especial.

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Una vez se encontró con su familia, todos se dirigieron hacia el río. El camino estaba repleto de árboles frondosos, lo cual impedía ver el río. Ivan y Yumiko iban cogidos de la mano. En un momento, en medio de risas se dieron un beso. Y “a la vuelta” del beso, de improviso, se encontraron en un puente encima del río. Y así pudieron observar la magia de las riberas del río. Era primavera, y los cerezos en flor que bordeaban los flancos estaban en su apogeo de floración.

Hanami

Tanto los niños como Yumiko expresaron su fascinación y maravilla por el espectáculo que la naturaleza les estaba ofreciendo. Sin embargo a Ivan le sucedió algo extraño. Tenía una sensación que no sabía describir. Por un lado sorpresa agradable por el regalo visual, por otro lado cierta sensación de rabia, y por otro lado dicha de ver a sus hijos y a Yumiko entusiasmados. Volvió a sentir escalofríos y malestar muy intenso en el estómago. Así que les dijo que de nuevo se sentía indispuesto, y que prefería adelantarse y regresar al coche, mientras ellos seguían disfrutando del espectáculo.

Hanami                   coche

Al cabo de un rato en el coche, volvió a encontrarse estupendamente.

Contento

Este fue un viaje que le impactó mucho y siempre lo guardó en su memoria. Tanto por sus mejores momentos, como por sus indisposiciones extrañas.

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Tiempo después, a raíz de ciertas circunstancias, Ivan realizó algunas consultas conmigo.

En la exploración del tema que lo había conducido hasta mí, Ivan me explicó el episodio previo. Y en la indagación que él realizó sobre ciertas personas de su familia, encontró una historia muy especial que desconocía por completo, y que le explicó un familiar lejano.

En concreto, era un episodio de la vida de su abuelo Juan, de quien hasta ese momento sólo conocía lo que había hecho en los últimos 7 años de su vida.

contento-abuelo

Juan, había emigrado a Cuba bastante joven con su hermano mayor Txomin.

cuba

Allí aprendió el oficio de carpintero y ebanista, y gracias a su habilidad con la madera y su trato extremadamente cuidadoso con las personas, pronto levantó junto a su hermano una carpintería de éxito y renombre en la Habana.

carpintero

Gracias a esta profesionalidad, sus servicios fueron requeridos por un rico hacendado de Santiago de Cuba para realizar el mantenimiento de las diversas edificaciones de madera que poseía. Dado que era un proyecto grande  y requería una dedicación de medio año, Juan y Txomín se trasladaron a la hacienda principal de esa persona.

hacienda

Mientras hacia algunos trabajos en la casa principal, Juan conoció a Aki, la hija del acaudalado señor.

Japonesa

El señor de la hacienda se había casado con una mujer japonesa y su hija había heredado todos los rasgos de su madre.

Juan se enamoró locamente de esta chica. De vez en cuando, en los descansos, conversaba con ella animosamente y le hacía pequeños regalos de madera que ella agradecía.

Aki, era de una amabilidad exquisita con todo el mundo, pero Juan se imaginó que con él tenía una amabilidad especial, más íntima.

Tras acabar los trabajos de la casa principal, se trasladaron a la casa “El cerezal”. Era una pequeña casa de descanso del hacendado, a los pies de la sierra, que requería bastante trabajo de mantenimiento. El nombre de la casa era dado por la enorme plantación de cerezos que tenía en frente. Y cuando Juan y Txomin llegaron allí, faltaba poco para la floración de los cerezos.

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Tras una semana de haber iniciado los trabajos allí, y con el servicio de los cuidadores de la casa a su plena disposición, Juan casi se sentía el amo de esa parcela. Por si eso fuese poco, Aki apareció para pasar unos días en esa casa. Juan estaba radiante.

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Sin embargo, a los tres días de la llegada de Aki, inesperadamente llegó otro hombre a la casa, y Aki lo presentó como su prometido. Juan sintió como si le hubiesen arrebatado algo suyo.

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Txomin se dio cuenta del drama que estaba viviendo su hermano e intentó ayudarlo, sacándole la idea de la cabeza y del corazón. Y para ello focalizaron toda su atención en el trabajo con la casa y en conversaciones sobre su querida tierra natal, haya en la lejana Europa. Durante unos días, el plan de Txomin funcionó perfectamente, sin embargo cuando Juan se puso a trabajar en el gran salón de la casa, su carácter volvió a agriarse. Txomin no sabía que sucedía pues Juan no le explicaba nada.

Desde el gran salón de la casa se veía el cerezal, y ahora estos se hallaban en plena floración. El viento de poniente de las mañanas impregnaba la estancia con la fragancia de los cerezos en flor.

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Y ahí, bajo los cerezos, Juan veía como cada día Aki paseaba con su prometido, cogidos de la mano, y era besada por él.

beso

Y esto se repitió varios días. Juan sentía la sangre hervir en su interior.

samurai-enfadado

Aunque Juan no explicaba nada de esto a Txomin, este observaba que algo le pasaba a su hermano pues cuando se reunía con él a medio día, se quejaba de frío y venía con un humor de perros. Finalmente, Juan le explicó a Txomin lo que sucedía, y así, Txomin cogió a su hermano y lo llevó a la hacienda principal. Conversó con el dueño y acordaron que el resto del trabajo pendiente lo completarían algunos de los operarios que trabajaban con ellos.

De vuelta a la capital, Juan tuvo una mala temporada con dolores de estómago y sangre en heces. Txomin cuidó de él y siempre se las ingeniaba para mantenerlo muy ocupado en multitud de temas, para que no rumiase lo sucedido. Finalmente, Juan se recuperó y volvió a su carácter alegre y enérgico.

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COMENTARIOS


En primer lugar quiero remarcar que el caso presentado arriba, está compuesto a partir de varias historias de diversos clientes reales, con objeto de ocultar las identidades y de ajustar el contenido de la realidad a las características didácticas de este artículo.

En segundo lugar, es necesario observar que en los humanos, “un caso simple de comportamiento transgeneracional” puede ser algo más complejo que en un experimento con ratones.

En tercer lugar, es interesante apreciar las coincidencias, conexiones, antecedentes, posteriores y giros que existen entre ambas situaciones.

En cuarto lugar, aunque no hubiésemos contado con el excepcional aporte del familiar de Ivan, los hechos seguirían enlazados, sólo que no habríamos podido alcanzar una comprensión similar a la que gracias a él tenemos ahora.

Aunque esta historia no es el experimento de los ratones, es fácil apreciar la similitud de líneas existente entre ambos sucesos.

Existe un claro condicionamiento en los ratones: asociaciones repetidas de olor a cerezos en flor y descargas eléctricas que producen desagradables efectos corporales. Una asociación clara entre un estímulo y un conflicto real.

En el caso de Juan, existen asociaciones por un lado con el contexto de visualización de cerezos en flor, olor de estos, dos personas paseando cogidas de la mano, besos y una interpretación mental de “poseer” algo muy querido. Y por el otro lado, con unas interpretaciones mentales de arrebato de algo muy querido por un competidor, una sensación corporal de “sentir hervir la sangre”, sensación de frío y humor de perros. Esta asociación es mucho más compleja que la de los ratones, pero hay una clara secuencia de sucesos en muy poco tiempo, e incluso repetida, que activan los sistemas de aprendizaje automático del individuo para protegerlo de situaciones similares en el futuro. Básicamente, y con todas las salvaguardas que se quieran poner de salto de complejidad, parece existir una conexión entre el evento inicial de Juan en Cuba y el evento final de Ivan en el valle.

Cuando Ivan se encuentra en el valle, se produce una asociación de temas. Primero, el olor de los cerezos debió llegarle con el viento mientras dormía la siesta. Y eso sólo ya le produjo el efecto simpaticotónico de frío en la periferia de su cuerpo y de malestar y carga del estómago. Posteriormente el caminar con su mujer japonesa de la mano, un beso, de repente encontrarse en un “cerezal” y con el olor intenso que debía existir allí (aunque entonces no había viento), activó todos los recuerdos básicos de aquel episodio transgeneracional de peligro. Y esto activó en el cuerpo una reacción específica (el porqué de esa reacción no viene al caso ahora, y será abordado en un artículo posterior).

Y desde lo más evidente surgen otras preguntas interesantes ¿Cómo es que él acaba casándose con una chica japonesa? ¿El negocio de éxito que dirige de cuidado de personas, tiene que ver con el trato extremadamente cuidadoso que Juan dispensaba a sus clientes? ¿Y esto último, tiene alguna relación con la atracción de Juan por Aki, una persona de una amabilidad exquisita con todo el mundo?

Es fácil observar que realizar investigaciones con humanos sobre transgeneracional se vuelve algo realmente complejo. Hay multitud de variables que pueden interaccionar (en el ejemplo previo solo hemos supuesto algunas de ellas en base a ciertos datos narrados de unas historias. Es posible que existan otras muchas variables de las cuales no nos hemos percatado). Además de lo anterior existen aspectos importantes a tener en cuenta. Uno de ellos es el tiempo que se requiere en humanos para apreciar efectos transgeneracionales. Otro es, debido a que nosotros, los seres humanos, somos capaces de interactuar con el mundo de forma figurativa a través del lenguaje y los símbolos, podemos experimentar también los conflictos en un sentido figurado, no ya solo real.

Una de las consecuencias de estos estudios pude ser la comprensión de la tremenda mecanización comportamental que los humanos podemos tener. ¿Es la elección de una pareja algo casual o está tremendamente mediada por recuerdos transgeneracionales ventajosos en algún sentido? ¿Es mi predilección por el valor de la independencia algo programado en algún ancestro mío y destapado por alguna circunstancia actual? ¿He escogido escribir en el blog sobre esta investigación de cerezos en flor, por pura casualidad o porque hay algo valioso que he de aflorar en mi consciencia?

Independientemente de que en el transgeneracional influyan más factores de los que empiezan a esbozarse en los estudios experimentales, está claro que poco a poco iremos ganando más conocimiento de los mecanismos que se ocultan en esta herramienta de la evolución de adaptación al contexto. Y no me cabe duda que pese a lo intrincado de los seres humanos, los investigadores seguirán profundizando en la comprensión de este mecanismo en nosotros, ideando nuevos experimentos que aporten nueva luz en esta área.

Y pese a toda esta aparente mecanización de comportamientos heredados que todos parecemos exhibir de una forma u otra, tengo claro que los seres animados podemos “salir” de la materia inanimada y ser muchísimo más de los que estamos siendo ahora (y si quieres entretenerte un rato al respecto, te invito a leer el libro icono_conexion “Gödel, Escher, Bach: un Eterno y Grácil Bucle”).

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Jon Jaureguizar Núñez

Llevo más de 30 años acompañando apasionadamente a personas a curarse, a mejorar su salud y a vivir la vida de nuevas formas saludables. Además, disfruto formando a personas individualmente y en grupos sobre temas de salud y crecimiento personal centrándome en la práctica y la experiencia. En el trabajo que realizo, integro especialmente conocimientos y experiencias de medicina occidental, medicina china / chikung, coaching personal, programación neurolingüísitca, meditación/mindfulness, trance generativo, integración sistémica y estratégica, biodescodificación / bioneuroemoción y diversos aspectos de otras medicinas complementarias.

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